CRECE LA TENDENCIA DE PAREJAS GAYS IDENTICAS FISICAMENTE ENTRE SI

Todo el mundo conoce el mito de Narciso: bendecido por una belleza admirable, Narciso se acercó a un río a beber y se vio en las aguas, y tanto le gustó la imagen que se enamoró de sí mismo. Al querer encontrarse con su reflejo, cayó a la corriente y se ahogó. Desde entonces se nos ha dicho que amarnos demasiado a nosotros mismos es algo malo.

El problema es todavía más retorcido cuando no nos enamoramos de nosotros, sino de alguien muy parecido físicamente a lo que somos. Este riesgo es fácil de evitar entre las parejas heterosexuales pero entre las homosexuales se viene dando con más frecuencia el caso de que lo que buscamos en el otro (o en la otra) es un reflejo exacto de nuestro aspecto. Esto nos sorprende porque la idea de lo que debe ser la pareja es la de complemento: la media naranja, el yin y el yang, alguien que nos dé lo que no somos para, juntos, ser una entidad más fuerte y más productiva. Buscamos a quien nos llene, no a quien nos imite. Pero, evidentemente, hay excepciones.

El blog Boyfriendtwin, es la demostración de que existe narcisismo en muchas relaciones gays. En él aparecen fotos de parejas en las que los dos miembros son muy parecidos entre sí, hasta el punto de casi parecer gemelos. Y es que la exhibición sin pudor del yo, tanto en estados de Facebook como en la proliferación de selfies, indica de manera intuitiva un crecimiento del culto al yo. Somos básicamente personas que empezamos a imponer el egoísmo por encima de la complementariedad en la pareja, lo que nos hace buscar a gente que sean como nosotros (que refuercen nuestras ideas, o nuestra imagen) en vez de gente que nos aporte ángulos nuevos que nos ayuden a crecer intelectualmente. Habrá que seguir atentamente cómo evoluciona esto.












































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