EN EL DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO, TODOS LOS LIBROS SERÁN QUEMADOS EN EL MUNDO


Imagina un mundo donde leer es un delito y los libros están prohibidos. Donde los edificios no son inflamables y los bomberos se dedican a la noble labor de quemar los libros. Según las autoridades de este mundo, leer vuelve infeliz a la gente pues hace pensar a las personas, así que la sociedad del bienestar exige la desaparición de los libros. A la gente se le mantiene distraída con insulsos programas de televisión, para lo cual en las casas las pantallas ocupan paredes enteras: "La televisión, esa bestia insidiosa, esa medusa que convierte en piedra a millones de personas todas las noches mirándola fijamente, esa sirena que llama y canta, que promete mucho y en realidad da muy poco."

De nuevo, el genial Ray Bradbury plasmó este mundo líneas arriba mencionado, en su libro Fahrenheit 451 en 1953, en plena “caza de brujas” promovida por el senador MacCarthy. Una de las consecuencias del macarthismo fue la censura aplicada a los libros, que se saldó con la prohibición de unos 30.000 títulos. Pero la quema de libros en la historia de la humanidad ha sido un acto simbólico de agresión contra la cultura en general, o en particular contra la de algún grupo social. En la mente de Bradbury pudieron estar episodios como la larga campaña de quema de libros de autores judíos llevada a cabo por los nazis alemanes, aún reciente cuando se gestó Fahrenheit 451.


“La sola sospecha de que en el futuro el arte resulte devorado por la ciencia me angustia. Todos los días topamos con personas que desean la destrucción de la sabiduría humanista recogida por los hombres para poder manejar a éstos como máquinas. Hitler, sin ir más lejos. El tema de Fahrenheit 451 surgió de ese reciente episodio de la historia y del descubrimiento de un documento de 1790 que exigía a los bomberos norteamericanos la quema de cualquier libro de influencia británica en las colonias. El firmante de esa orden era nada menos que Benjamin Franklin”.

Fahrenheit 451 es la obra más emblemática de uno de los mejores autores de ciencia ficción de la historia. Ser uno de los libros capitales de la ciencia ficción puede ser un argumento más que suficiente para leerlo, ante lo cual lo que yo diga resulte superfluo, pero aún así voy atreverme a recomendarlo. Tiene un tema sugestivo y profundo, una manera de contar que atrae y engancha, y un estilo sencillo. Y para los que por pereza no se han decidido aún, diré que también es fácil de leer, entretenido y cortito.

Existe una notable adaptación de igual nombre para el cine, dirigida en 1966 por François Truffaut y protagonizada por Oscar Werner (Jules et Jim) y Julie Christie (Doctor Zhivago). Dicha película al igual que el estupendo libro, los puedes encontrar fácilmente en internet.

                       


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