ONLY LOVERS LEFT ALIVE: UNA PELICULA DE VAMPIROS QUE SI O SI HAY QUE VER


Algunos seguramente están cansados de seguir con estas sagas de criaturas nocturnas que se alimentan de sangre y que explotan el romanticismo adolescente o que en los mejores casos se llenan del glamour de lo gótico, dotando al vampiro de una irresistible y trágica atracción (no podemos negar algunas buenas películas recientes como Let the Right One In). Pero cuando Jim Jarmusch voltea para encarar este tema seguramente estaremos dispuestos a hacer una concesión: veamos otra película de vampiros.

Lo que hace relevante a la película Only Lovers Left Alive, es la forma en la que Jarmusch entiende y reimagina a los vampiros, desde una perspectiva de lujuria estética, en forma y fondo: el amor al arte y el arte del amor. Sofisticación y mistificación de la belleza que fluye del romanticismo —el de Shelley y Byron, no el remedo de Crepúsculo. Una veta que también fluye desde Adán y Eva a Tristán e Isolda o Romeo y Julieta. La historia del arte es una sola —un sólo hombre con diferentes nombres es el autor de toda nuestra literatura, de las grandes obras musicales y pictóricas, etc. El vampiro, en su inmortalidad, es la figura que encarna esa unidad del espíritu humano. Quizás la historia del amor es también una sola: una sola pareja de rostros y nombres caleidoscópicos, que viaja por la noche expulsada del paraíso.

La pareja de vampiros de Only Lovers Left Alive, Adam y Eve,es la máxima manifestación de un manierismo atemporal. No responden a modas o corrientes artísticas, ellos in-forman eras, siembran piezas y van encauzando los movimientos que hoy conocemos. Así, el misterio de la obra de Shakespeare se resuelve en la autoría de Christopher Marlowe, quien en realidad era un vampiro parte de la misma “sociedad secreta” que pudo haber escrito con numerosos otros nombres de pluma. Un poco como la idea de la teosofía de los maestros ascendidos o como el reverso de los mensajeros angelicales —emisarios de la noche—, los vampiros son los que van guiando a los hombres —a los que llaman irónicamente zombies— con su nocturna influencia. En su caso, su enseñanza espiritual es el placer estético, la comunión del arte y del amor.


Filosóficamente la película ofrece una rica paleta de reflexiones. Particularemente notable es que seres que han logrado conservar su conciencia por miles de años, que han sido expuestos a todo de tipo de conocimientos, no encuentran mayor sentido que pasar el tiempo tocando guitarras en la oscuridad de una habitación, leer poemas o bailar en momentos de euforia. Libres del “concepto” ilusorio de dios: no hay premio ni castigo. Es la idea romántica del arte por el arte. De que la vida es arte. De que existe otra persona —el amado como musa— que sublima la existencia propia. Y es que el vampiro, asociado con la muerte, en realidad es el ser más cercano a la esencia de la vida: vive de la sangre. Baudelaire había dicho que era necesario embriagarse, de lo que sea: de vino, poesía, virtud… El vampiro se intoxica de la vida misma, de ese gran río que fluye por toda la humanidad, de la sangre que lleva la información… La existencia, a fin de cuentas, más allá de la conciencia que se tenga, o quizás por esa misma conciencia, es un peso encima: lo que permite soportarla, lo que nos hace realmente adictos a ella, es el amor y los ratos de contemplación estética con toda su aura espiritual.

Hay que decir que la representación de este selecto club de vampiros, secretos agentes de la historia, que han influido en las grandes mentes de la humanidad tiene por supuesto una dificultad. ¿Cómo presentar al genio melancólico que va más alla de la historia, al artista que alimenta a los artistas? Jarmush opta por representarlos como los seres más sublimes y refinados, extravagantes y pálidamente iluminados, pero aún así sensibles a nuestra cultura, a canciones de amor, a bandas de dark metal, a caprichos de casados.


En resumidas cuentas, como dije empezando el post, debemos hacer una excepción y ver esta película de vampiros pues tiene de todo: Es bella, inteligente, romántica, divertida, emocionante, ofrece temas para la reflexión y saca partido al elemento fantástico. Si acaso faltaba algo en el subgénero vampírico ,era la experiencia del mundo actual a través de sus sentidos. ‘Only Lovers Left Alive’ cubre ese vacío. Por algo la cinta fue galardonada con el Gran Premio del Jurado en el certamen de Sitges y candidata a la Palma de Oro en Cannes.

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