¿DE QUÉ ESTAN FORMADOS LOS SUEÑOS QUE TENEMOS AL DORMIR?

¿Te has preguntado alguna vez de qué cosas se forman los sueños? La respuesta natural a esta pregunta sería de elementos de nuestra realidad, pero quienes han estudiado el fenómeno van mucho más allá: los sueños se forman de recuerdos. Pero, ¿soñamos a partir de cualquier recuerdo o hay alguna selección determinada? Hoy saciarás tu curiosidad.

Recuerdos y experiencias: base de los sueños

Aunque al soñar las imágenes que percibimos se vuelvan absurdas y desconocidas, todos los elementos que conforman esos sueños provienen de recuerdos y experiencias de nuestra realidad.

Los científicos han pensado, por tanto, que se trata del contenido de la memoria declarativa, aquella que nos permite incorporar nueva información. Sin embargo, según este principio, las personas con amnesia no tendrían sueños.

¿Sueñan las personas con amnesia?

Para poder saber cómo influyen los recuerdos en la formación de los sueños los científicos han hecho una prueba muy interesante. Toman dos grupos de personas: grupo A integrado por personas con amnesia y grupo B por personas normales, a los que se les pide que jueguen al Tetris durante varias horas. Por la noche, ambos grupos de personas se van a la cama. Al día siguiente cada uno refiere su experiencia nocturna.

Los resultados contradicen la anterior asunción: las personas con amnesia también sueñan. Ambos grupos de personas narran haber visto cubos rotando que caen mientras se van quedando dormidos, sólo que el grupo A no reconoce de qué se trata, pues no recuerda haber jugado.

Memoria implícita en los sueños

La conclusión a la que se llega con este experimento es muy sencilla: ni la memoria declarativa ni la episódica –que se localizan en el hipocampo– participan en el proceso del sueño, sino la llamada memoria implícita. Es esta una instancia donde se almacenan recuerdos de cuya existencia no somos conscientes. Cuando escribimos en un teclado sin mirar estamos accediendo a este tipo de memoria.

La memoria implícita opera desde el neocórtex y lo hace a través de conceptos abstractos. Por eso, ninguno de los dos grupos del experimento describe imágenes de la habitación, el teclado o la mesa, sino los típicos cubos que giran y caen del Tetris.

No es de extrañar que los sueños sean ilógicos y fragmentarios, pues no tienen basamento en aspectos concretos de la realidad que recordamos, no tienen asideros en situaciones específicas que la memoria episódica conserva.

Lo cierto es que los sueños se forman de recuerdos abstractos que no sabemos que estamos almacenando, lo que permite sin dudas integrar estas vivencias sin conflicto con el resto de la información que incorporamos de la realidad.
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