LAS CÉLULAS MADRE: PODRÍAN SER LA RESPUESTA A LA ETERNA JUVENTUD Y A VIVIR MÁS

Hendrikje van Andel-Schipper nació en 1890 y, desde 2004 hasta su muerte en 2005, fue considerada la mujer viva más longeva del mundo. Gracias a que decidió donar su cuerpo a la ciencia cuando muriese, hoy podemos llegar a conocer algo así como el secreto de la eterna juventud. No es otro que las células madre y su capacidad de autorrenovación. Seguro que quieres saber más sobre este tema, así que a leer el siguiente post:

Importancia de las células madre

Nacemos con unas 20000 células madre en nuestro organismo. Las células madre se dividen en dos, generándose así una nueva célula madre y otra célula que puede diferenciarse de acuerdo a las necesidades del organismo y del medio. Según han estimado los científicos, de esas 20000 células madre, al menos unas 1000 están constantemente renovando la sangre al mismo tiempo. Esta es la clave para que los organismos multicelulares sobrevivan.

Al analizar la sangre y tejidos de Hendrikje, los científicos de la VU University de Ámsterdam encontraron que al menos dos tercios de sus glóbulos blancos se originaron de tan sólo dos células madre. Esto fue posible al investigar el patrón de mutación de los leucocitos o glóbulos blancos, que dejan una huella de desgaste en los telómeros (las puntas de los cromosomas). Así, se dieron cuenta de que las variaciones en los glóbulos blancos eran tan pocas que sólo podían derivar de un par de células madre.


Asimismo, el desgaste de los telómeros de los glóbulos blancos, que eran hasta 17 veces más cortos que los de las células cerebrales, es un indicador de la fatiga celular y que ella limita la capacidad de autorrenovación del organismo.

Por otro lado, los encargados de la investigación sostienen que la mutación benigna mostrada por las células de Hendrikje indican que su organismo era genéticamente superior, de una capacidad regenerativa asombrosa.

El secreto de la eterna juventud legado por Hendrikje van Andel-Schipper

La conclusión de los científicos parece ser clara: la capacidad de las células madre de regenerar los tejidos está íntimamente ligada a nuestra esperanza de vida. Es decir, la capacidad de nuestro organismo de autorrenovarse gracias a las células madre es la que establece el límite de nuestra existencia; cuando ellas se agotan, el organismo se desgasta, no se renuevan los tejidos ni las células, y morimos.

Pero hay una aún mejor y es la posibilidad que una persona tiene de rejuvencer y sanar, si le aplican inyecciones de células madre que hayan sido sacadas de ella durante los primeros años de vida, cuando las células madre no presenten mutaciones.

Además, el estudio de los genes de Hendrikje van Andel-Schipper abre la esperanza para encontrar una cura para el mal de Alzheimer. 
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