UNA TRISTE RELACIÓN: LOS COMEDIANTES Y LA DEPRESIÓN

La sorpresiva y temprana muerte de Robin Williams, según las primeras informaciones a causa de un suicidio por asfixia, ha agitado el debate en torno a un grave problema que es objeto de muchos prejuicios y de una profunda desinformación: el de la depresión.

Según informaron allegados al propio Robin Williams, el actor había luchado durante mucho tiempo contra la depresión, lo que lo había conducido además a mantener una fuerte adicción al alcohol y a las drogas, contra la que también batalló por muchos años, atravesando por diferentes períodos de sobriedad y por varias recaídas.

Más allá de las cuestiones que conciernen directamente a la salud mental y a las maneras de lidiar con la depresión, no sólo por parte de los médicos sino también de los allegados a la persona que la sufre, la relación entre esta enfermedad y los comediantes es verdaderamente alarmante.

La risa es algo serio

Como sugiere la popular y conocida metáfora de el payaso triste y el poema Reír llorando (Garrick) de Juan de Dios Peza, la comedia tiene su lado oscuro o se nutre de él, y muchas de las personas que han dedicado su vida a hacer reír albergan en su interior una profunda depresión o, en el mejor de los casos, soledad o debilidad.

Algunos de los comediantes más legendarios que han existido, son conocidos también por llevar una vida cargada de problemas, adicciones y tribulaciones, personalidades inestables y conflictivas.

Uno de los clubes de comedia más grandes de Los Angeles, llamado The Laugh Factory, parece indicar que el problema es bastante general. Además de incluir los números de comedia, este club funciona también como un programa terapéutico para los comediantes que allí trabajan, quienes se reúnen en una oficina privada con un grupo de psicólogos, dos veces por semana. El dueño del lugar considera que alrededor del 80% de los comediantes tiene un pasado oscuro o trágico. 

Comedia y depresión

¿Pero qué dice la ciencia? ¿Existe realmente una relación entre los comediantes y la depresión?

Durante los años 80, la pareja de psicoterapeutas Seymour y Rhoda Fisher realizaron una investigación detallada al respecto, tomando como muestra a más de 40 comediantes profesionales. Sus análisis, que incluyeron varios tests psicológicos, revelaron que la mayoría de los comediantes tuvieron una infancia difícil y problemática, generalmente con padres ausentes o indiferentes.

Los Fisher concluyeron que este aspecto provoca en la persona una cierta obsesión con la noción del bien y el mal, y que el hacer reír es una especie de conjuro, un intento de demostrar que uno es bueno. 

Un artículo más reciente del British Journal of Psychiatry, publicado tras un estudio realizado en 523 comediantes de diferentes nacionalidades, parece avalar algunas de las tempranas conclusiones de los Fisher. Esta investigación concluyó que los comediantes tienden a tener un índice mayor de probabilidades de desarrollar rasgos psicóticos en su personalidad.

Otra psicóloga, Deborah Serani, autora del libro Living With Depression (“Viviendo con la depresión”), considera que muchas veces el humor es la respuesta segura que muchas personas utilizan para esconder su tristeza o soledad, mientras que otros expertos aseguran que el humor es la válvula de escape de la depresión o la ansiedad, como una catarsis. 

Robin Williams se suicidó a los 63 años y no pudo superar la enfermedad de la depresión contra la que tanto batalló, pero, tal vez, tras su impactante muerte, haya una mayor concientización acerca de la importancia que debemos prestarle a nuestra salud emocional, de aprender a educar nuestra inteligencia emocional y sobre cómo luchar contra los graves problemas que acarrea la depresión aprendiendo a lidiar con ella.
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