CONOCE LAS ESCABROSAS ACTIVIDADES DE CONTROL Y VIGILANCIA QUE REALIZA EL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE SOBRE LA GENTE


Se conoce como ciencia ficción distópica (o anti utópica) a todas aquellas historias de ficción que imaginan un futuro lejano con una sociedad realmente aterradora o indeseable.

Una de las más clásicas novelas del género es 1"984", de George Orwell, de la que todos, si no la leyeron, seguramente al menos escucharon hablar, y de la que se hizo muy popular un concepto en particular: el de Gran Hermano. Lamentablemente, este concepto se popularizó en su versión más light y de entretenimiento, en la forma de una franquicia televisiva detestable.

El Gran Hermano de la novela es la figura casi divina y abstracta en la que se centra el ejercicio del poder, mediante el totalitarismo y la vigilancia constante de cada ciudadano. Se podría decir que esa sociedad aterradora e indeseable que Orwell imaginó es en la que vivimos actualmente, al menos en cierta medida.

El control y la vigilancia por parte de los gobiernos es un tema cada vez más delicado y complejo, desde hace algunos años, con el surgimiento de nuevas tecnologías. Por un lado, debido al evidente secretismo y misterio que lo envuelve, pero por otro también por el siempre vigente afán por las teorías conspirativas, que suelen encontrar amenazas y peligros donde no los hay.

Pero hay algunos datos concretos y específicos que se han podido conocer, sobre todo respecto al gobierno de los Estados Unidos, y éstos son los que veremos a continuación:

Espionaje a los aliados

A través de hackers LulzSec, y en un movimiento no del todo astuto, el FBI se encargó de espiar actividades de otros países aliados o con los que tiene relaciones amistosas durante los últimos años.

LulzSec es un grupo de hackers surgido del movimiento Anonymous. Su líder, Héctor Monsegur, fue capturado por el FBI y se convirtió en un informante. Monsegur utilizó sus conocimientos para obtener datos acerca de credenciales de acceso, detalles financieros y correos electrónicos privados de varios ciudadanos extranjeros, muchos de ellos funcionarios de gobierno. Todos los datos obtenidos fueron puestos bajo el control del FBI.

Imagina que te espían

Desde poco después de la muerte de John Lennon, ocurrida en 1980, ya se supo que el FBI había espiado al ex Beatle. El periodista Jon Wiener fue el que, mediante la Ley por la Libertad de la Información, solicitó el acceso a los documentos del FBI relativos a John Lennon y si bien la agencia se negó a otorgarlos argumentando que contenían información concerniente a la seguridad nacional, admitió tener casi 300 páginas de archivos sobre Lennon. 

En 1983, Wiener demandó al FBI para que liberara sus documentos, y el litigio llevó varios años, hasta que en 1997, el presidente Bill Clinton decretó que los documentos fueran liberados sólo si con ello no se preveía un daño a la seguridad nacional. Fue así que estos fueron revelados, con la excepción de 10 de ellos.

Wiener publicó un libro titulado Gimme Some Truth: The John Lennon Files en el 2000, revelando la información en poder del FBI que incluía detalles sobre la vida diaria de varios activistas contra la Guerra de Vietnam, transcripciones de los programas de TV en los que apareció Lennon y una propuesta de que el músico fuera arrestado por posesión de drogas. Esta historia se cuenta en el documental The U.S. vs. John Lennon de 2006.

Operación Mockingbird

La Operación Mockingbird fue llevada a cabo en la década de 1950 por la CIA con la intención de manipular y controlar los medios de comunicación y, por ende, a la gente.

Mediante esta operación, la CIA reclutaba algunos notorios reporteros para que presentaran sus historias de acuerdo a los intereses y las opiniones de la agencia gubernamental. Al mismo tiempo, se fundaron revistas y organizaciones estudiantiles con el fin de difundir estos puntos de vista, básicamente denunciando los peligros del comunismo. A medida que la operación fue creciendo, la Operación Mockingbird también llegó a influenciar en los medios de comunicación extranjeros y en campañas políticas.

Edward Snowden y la NSA

Éste es uno de los sucesos más recientes y conocidos acerca de la vigilancia ejercida por el gobierno estadounidense, y uno que desencadenó un agitado debate acerca de los límites y los peligros de la vigilancia en masa.

En junio de 2013, Edward Snowden, un funcionario de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), filtró documentos confidenciales que revelaban la existencia del programa de vigilancia electrónica PRISM, activo en la NSA desde 2007, con la participación de corporaciones tecnológicas como Microsoft, Google y Facebook.

Los documentos probaron, básicamente, que la NSA podría acceder unilateralmente y practicar vigilancia en profundidad a datos de, por ejemplo, correos electrónicos, chats de voz y videos, transferencias de archivos y detalles de redes sociales, en las comunicaciones electrónicas de prácticamente todo el mundo.

No es que en efecto la NSA esté viendo en este momento lo que estás chateando con un amigo o el correo que acabas de enviar, pero no deja de ser aterrador el hecho de que, si quisiera, podría hacerlo.

¡La CIA quiere controlar tu mente!

El Proyecto MKUltra fue llevado a cabo por la CIA durante la década de 1950, pero ese es el nombre en código para algo que se conoce como un nombre mucho más esclarecedor y perturbante: “Programa de control mental de la CIA”. Esto que parece el argumento de una novela de ciencia ficción protagonizada por un personaje con esquizofrenia paranoide, sucedió realmente.

De acuerdo a la descripción oficial, el proyecto consistía en “investigar y desarrollar sustancias químicas, biológicas y radiológicas capaces de ser empleadas en operaciones clandestinas con el fin de controlar el comportamiento humano”. El procedimiento se llevó a cabo en todo tipo de instituciones, incluyendo universidades, hospitales y prisiones, donde se realizaban pruebas secretas sobre ciudadanos que no sospechaban estar siendo utilizados como ratones de laboratorio para tan macabro experimento.

Los métodos que se utilizaban para manipular el estado mental y alterar las funciones del cerebro variaban, desde la administración a escondidas de drogas (principalmente LSD) y otros químicos, pasando por aislamientos, hipnosis o privación sensorial, hasta la tortura y el abuso verbal o sexual.

En 1975, gracias a la Comisión Rockefeller, el programa salió a la luz y fue oficialmente cancelado.

Muchas cosas han cambiado en la actualidad y hoy tal vez a nadie se le ocurra tratar de controlar la mente de las personas, pero el simple hecho de saber que: a) de esto eran capaces las personas que gobernaban el mundo hace algunas décadas, y b) las posibilidades tecnológicas y electrónicas disponibles ahora son mucho más potentes y asombrosas, no hace más que provocar escalofríos y ganas de convertirse en un ermitaño viviendo en el medio de un bosque.
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