MIENTRAS LE HACEN CIRUGÍA EN EL CEREBRO, BRILLANTE MÚSICO TOCA EL VIOLÍN


Ser un músico talentoso no sólo sirve para deleitar a los demás y vivir de ello, sino que también puede ayudar a salvar tu vida.

Así le pasó a Roger Frisch, un concertista de violín que, producto de un problema neurológico debió afrontar una complicada operación cerebral. Lo interesante es que este norteamericano tocó el violín mientras le operaban.

Una cirugía cerebral muy particular

Roger Frisch, uno de los violinistas más destacados en su país, fue diagnosticado el año 2009 con una condición llamada Temblor Esencial, que provoca pequeños movimientos involuntarios, especialmente en las manos, cuando se tiene un objeto en ellas.

Para una persona que se dedica profesionalmente a tocar un instrumento musical, el diagnóstico fue devastador.

Sus médicos en la Clínica Mayo, le ofrecieron ser parte de un procedimiento experimental en el que, insertando electrodos en su cerebro, específicamente el tálamo, se buscaría detener los temblores a través de impulsos eléctricos.

Eso si, dada la complejidad del cerebro humano, los electrodos debían insertarse en el lugar correcto, y la única forma de saberlo era con ayuda del paciente. Por eso, Frisch debía permanecer despierto durante la cirugía.

Mientras le colocaban y probaban los electrodos este músico tocaba su violín, buscando detectar si los temblores seguían presentes una vez que se realizaba la estimulación eléctrica. Para ser precisos, colocaron un acelerómetro en la vara del instrumento, así podían detectar hasta el más ligero temblor.

La operación fue todo un éxito y, el electrodo insertado puede ser activado y desactivado de forma remota, ayudándole así a controlar los temblores cuando sea necesario, devolviéndole su vida normal.

¿Cómo se realizan cirugías cerebrales con el paciente despierto?

No es extraño que en ciertas cirugías cerebrales, el paciente pueda mantenerse despierto y alerta, lo que llamó la atención del caso de Roger Frisch, fue el concierto de violín que disfrutaron los cirujanos mientras operaban.

A diferencia de otras partes del cuerpo, el cerebro es incapaz de sentir dolor, por lo que se aplica anestesia local para poder llegar a la zona y luego intervenir sin comprometer el nivel de conciencia del paciente.

Esto se hace porque, debido a la complejidad del cerebro, es necesario ir viendo si las funciones neurológicas del paciente están funcionando bien o si la cirugía está logrando el efecto deseado.

En ningún momento el paciente siente dolor o incomodidad y, como se le piden realizar algunas tareas durante la cirugía, tampoco se aburre, además de ayudarle a mantenerse calmo.
Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario