CIENCIA

BEN UNDERWOOD, UN JOVEN CIEGO CAPAZ DE "VER" CON LOS SONIDOS

Ben nació en Riverside, California, el 26 de enero de 1992 y parecía un bebé muy saludable, pero a los pocos días de nacido, su madre notó que éste mostraba un extraño brillo en su ojo derecho que se asemejaba al de los gatos cuando la luz les da directamente en la cara por la noche. Sin embargo, el niño no mostraba signos de una mala visión ni dolor alguno.

Así fue hasta los dos años de edad, cuando un cambio radical de coloración en sus ojos motivó un chequeo médico exploratorio a raíz del cual los doctores descubrieron e informaron a la madre que el niño padecía de un poco usual cáncer de retina.

Luego de varios intentos para sanarlo (en los que se emplearon quimioterapia y radiaciones), el daño fue imposible de revertir y motivó que, a los tres años, fuera necesario extirparle ambos ojos al niño para salvar su vida.

El desarrollo de la ecolocalización en Ben Underwood


Como era de esperarse, el mundo de Ben cambió por completo desde ese momento. Absolutamente ciego desde tan temprana edad, en él comenzó a desarrollarse un proceso en el cual sus oídos adquirieron una sensibilidad especial, aprendiendo a identificar objetos mediante el sonido. Esta habilidad es conocida como ecolocalización y está ampliamente desarrollada en animales como los cetáceos o los murciélagos, pero muy pocos casos se han dado entre los seres humanos.

Para lograrlo, Ben emitía unos chasquidos con su lengua que, al chocar con los objetos que le rodeaban, producía un eco que él era capaz de escuchar y con ello determinar de qué objetos se trataba, a qué distancia estaban e incluso, cuando perfeccionó la técnica, sabía discernir hasta el material del que estaban hechos, si era madera, metal o un ser vivo, ¡únicamente mediante la escucha!

Gracias a esta “visión auditiva”, Ben no usaba ni perro guía ni bastón, y llegó incluso a desarrollar actividades como correr sin perder el camino, jugar al baloncesto, montar bicicleta, jugar video juegos, surfear, combatir con rivales practicando artes marciales y demás, todo con la destreza propia de las personas capaces de ver, sin ayuda alguna.

Como era de esperarse, Ben se convirtió en un suceso científico y mediático. Estuvo en numerosos programas televisivos, casi siempre acompañado de su madre, quien siempre jugó un papel esencial en su vida y lo ayudó desarrollar al máximo su talento.

El cáncer volvió a aparecer en 2007 y el tratamiento que se le realizó no fue suficiente para salvar su vida esta vez. Ben murió el 19 de enero del 2009, poco antes de cumplir sus 17 años.

Hoy en día, la extraordinaria historia de Ben Underwood aún es motivo de interrogantes y estudios por parte de los científicos, así como todo un ejemplo de las potencialidades de nuestro cerebro y los misterios que aún aguardan por ser descubiertos acerca de sus capacidades.

About Miguel E. López Dávila

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