CULTURA

ESTUDIO REVELA QUE NUESTRO GUSTO O ADICCIÓN POR EL CAFÉ SE ENCUENTRA EN NUESTRO ADN



Si eres de los que disfrutan plenamente tomando una o más tazas de café al día y consideras esos momentos entre los imprescindibles en tu vida diaria, debes saber que, en gran medida, esto se debe a tu código genético.

Según un reciente estudio, en nuestro ADN existen genes que determinan nuestra predisposición genética al café e incluso, si determinados niveles de cafeína pueden ser buenos o malos para cada uno de nosotros. ¿Asombrado? No pierdas detalle de este descubrimiento.

Algunos detalles del estudio

El estudio fue llevado a cabo por investigadores de Harvard y otros colegas, recientemente publicado en la revista Molecular Psychiatry. Para llevarlo a cabo, los científicos emplearon los datos genéticos de nada menos que 120.000 personas consumidoras habituales de café, tanto de origen europeo como afroamericano.

¿Qué encontraron? Pues ocho sitios en el genoma humano que están relacionados directamente con el consumo del café, de los cuales seis nunca antes se habían relacionado con esta bebida.

Entre ellos, fueron localizados dos genes llamados POR y ABCG2, que están implicados con la forma en que el cuerpo procesa la cafeína, y las personas más bebedoras de café tuvieron muchas más probabilidades de tener ciertas variantes de estos genes que participan en el metabolismo de la sustancia.

El placer en una taza de café

Por otro lado, no sólo se asociaron los genes con una mayor facilidad para metabolizar la cafeína, sino también con el hecho de que algunas personas sientan un verdadero placer al beber café, mientras que a otras no les llama prácticamente nada la atención.

En este sentido, se descubrió que los grandes bebedores de café tienen muchas más probabilidades de tener en su ADN una cierta variante de un gen llamado SLC6A4, que codifica una proteína que transporta serotonina al cerebro, sustancia estrechamente vinculada con la sensación de placer. Aquellos que no poseen esta variación genética, no llegan a sentir (y les podría costar trabajo comprender también), el deleite tan enorme que otros experimentan al saborear esta bebida.

Según Daniel Chasman, autor principal del estudio, al igual que otros análisis genéticos anteriores respecto al consumo de alcohol o del tabaquismo, este estudio muestra como la genética puede influir en algunos de nuestros comportamientos más habituales en relación con las sustancias adictivas.

En este caso, el descubrimiento permitirá identificar con mayor facilidad aquellos grupos de personas con más probabilidades de beneficiarse con el consumo de café y aquellas para las que constituye un riego para la salud.

Estos resultados habrá que relacionarlos ahora con ciertos estudios que han probado que la cafeína se vincularía a un menor riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades del hígado o el Parkinson en unas personas, y con otras investigaciones menos claras en las que se asocia con el incremento de la incidencia de determinados tipos de cáncer, los riesgos cardiovasculares o durante el embarazo. Todo, al parecer, depende de lo que digan nuestros genes particulares.

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