CIENCIA

¿POR QUÉ LOS HUMANOS CRECEN TAN LENTO EN COMPARACIÓN CON OTRAS ESPECIES?

Aunque creamos que los niños crecen rápido, en realidad lo hacen muy lento comparado con otras especies cercanas a los humanos: el proceso puede demorar hasta 21 años. ¿Cuál es la razón? ¿Por que los humanos crecemos tan lento? Los científicos tuvieron las mismas dudas y decidieron investigarlo. Nosotros les contamos los resultados.

¿Por qué los humanos crecen tan lento?

Los seres humanos tenemos una infancia larga que dura el doble que la de los chimpancés y macacos, nuestros parientes más cercanos. La culpa no la tiene la especie, sino el cerebro. El cuerpo humano tiene una cantidad limitada de energía, y la gasta en diferentes tareas de acuerdo a su importancia: durante la infancia, es el cerebro el que se queda con la mayor parte de esa energía.

La glucosa es el combustible de nuestro organismo, y la forma en que se reparte, corresponde a la importancia de su función: en primer lugar están aquellas funciones vitales, como la respiración y el funcionamiento de otros órganos fundamentales. En segundo lugar queda el desarrollo del cerebro. 

El cerebro de un niño puede consumir entre el 44% y 87% de su energía, llegando el máximo entre los 4 años y medio y 5, justamente, el periodo en que los pequeños ganan estatura.

Relación entre edad y consumo de energía por parte del cerebro

Para poder demostrar esta teoría, que explicaría no sólo la razón por la que los humanos crecen lento, sino que también cuál es la causa por la que hay edades en las que se crece menos, se revisaron varios estudios realizados en los últimos años.

El primero midió cómo la glucosa era utilizada en tres partes especificas del cerebro. Los resultados, fueron cotejados con un segundo estudio, que medía el volumen cerebral de personas en los 4 años y medio hasta llegar a la adultez. Finalmente, utilizaron datos sobre el peso del cuerpo y cerebro de personas en diferentes etapas de su vida.

Con todos esos datos ante sus ojos, los científicos llegaron a la conclusión de que, en las etapas donde el cerebro obtenía mayores habilidades y desarrollo, el crecimiento era menor y el requerimiento de glucosa por parte de éste mayor. El ejemplo de los 4 años y medio no es casualidad: se trata de una edad clave en que el cerebro es una esponja de conocimiento. No por nada es la época de los por qué.

Asimismo, para saber qué edad tiene un niño, no se considera tanto el tamaño de su cuerpo, sino su desarrollo cognitivo y habilidades mentales, las cuales se relacionarían con su edad cronológica de manera más exacta.

La próxima vez que pienses en que la infancia parece no terminar nunca, puedes agradecérselo al increíble cerebro humano, cuyo desarrollo y crecimiento es más importante que el del cuerpo, que igual crecerá, pero se tomará algo más de tiempo que en otras especies.

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