CREATIVIDAD

CÓMO DEJAR LA PEREZA EN DOS MINUTOS


La may­oría de cosas que tienes qué hacer y no haces, no son com­pli­cadas o difí­ciles, de hecho, cuen­tas con las habil­i­dades y el tal­ento para cumplir con ellas, sin embargo, siem­pre te las inge­nias para no hac­er­las por algún motivo.

Así que la única forma de vencer la pereza que sientes, es haciendo que, inde­pen­di­en­te­mente del tra­bajo, activi­dad o labor que vayas a eje­cu­tar, ésta sea tan sen­cillo y tan fácil, que no podrás excusarte.

¿En qué con­siste? Son sólo dos pasos:

1. Si te toma menos de 2 min­u­tos, hazlo inmediatamente. 

Es impre­sio­n­ante todas las cosas que hemos dejado de hacer y que sólo impli­can 2 min­u­tos de nue­stro tiempo. Ejem­p­los como lavar los platos luego de comer, poner la ropa en la lavadora, sacar la basura, enviar un correo, y muchas otras, son mues­tra de hasta donde ha lle­gado nues­tra pereza. Aprende a dejarla.

Si la activi­dad que vas a hacer te toma menos de 2 min­u­tos, hazla inmedi­ata­mente sin pensarlo.

2. Cuando vayas a tomar un nuevo hábito, sólo puede tar­darte 2 minutos.

¿Pueden todos tus obje­tivos ser alcan­za­dos en menos de 2 min­u­tos? Obvi­a­mente no, pero todos, inde­pen­di­en­te­mente del que ten­gas en mente, pueden ser empeza­dos en 2 min­u­tos o menos, y es en esto, que con­siste la regla de los 2 minutos.

Puede que esta estrate­gia suene muy básica y sim­ple para tus grandes obje­tivos de vida, sin embargo, ten la seguri­dad que esta fun­ciona, y lo hace por un sim­ple hecho: la física de la vida real.

La física de la vida real

Como el señor Isaac New­ton nos enseñó hace bas­tante tiempo, los obje­tos qui­etos tien­den a quedarse de esta man­era, mien­tras que aque­l­los que estén en movimiento tien­den a quedarse en movimiento. Esto es tan cierto para los humanos como para las man­zanas que caen de los árboles.

La regla de los 2 min­u­tos fun­ciona tanto para obje­tivos grandes como para los pequeños por la sim­ple iner­cia de la vida; una vez tú empiezas a hacer algo, es mucho más fácil con­tin­uar hacién­dolo. En pocas pal­abras, la magia de esta regla con­siste en que todas las cosas bue­nas en la vida ocur­ren una vez decides empezar.

¿Quieres con­ver­tirte en mejor emprende­dor? Piensa cómo puedes eje­cu­tar hoy esa idea de nego­cio que tienes.

¿Quieres con­ver­tirte en escritor? Tan sólo escribe una frase (la Regla de los 2 Min­u­tos), y de repente te encon­trarás escri­bi­endo por un par de horas.

¿Quieres comer sana­mente? Come tan sólo una fruta (la Regla de los 2 Min­u­tos) y con el tiempo te sen­tirás inspi­rado a prepararte ali­men­tos más sanos como ensaladas.

¿Quieres con­ver­tir la lec­tura en un hábito? Lee una sola página de un libro nuevo, como El poder de los hábitos, (la Regla de los 2 Min­u­tos) y cuando menos lo pienses, habrás acabado con los primeros capí­tu­los del libro.

¿Quieres cor­rer tres veces por sem­ana? Todos los lunes, miér­coles y viernes ponte los zap­atos para cor­rer y párate en la puerta de tu casa (la Regla de los 2 Min­u­tos) y ter­mi­narás poniendo una milla en tus pies y no un paquete de papas fritas en tu estómago.

Esta regla no se trata de lo que alcan­zas, sino del pro­ceso de real­mente hacer el tra­bajo; el enfoque debe ser en tomar acción y dejar que las cosas fluyan. La parte más impor­tante de cualquier hábito, por grande o pequeño que sea, es empezar–no sólo la primera vez, sino cada vez.

No se trata del rendimiento, se trata de con­scien­te­mente tomar acción, espe­cial­mente al prin­ci­pio, más ade­lante ten­drás la posi­bil­i­dad de mejo­rar; por ahora, sólo nece­si­tas empezar. Así que prueba esta regla, sólo te toma 2 minutos.

Puede que esta regla no fun­cione para ti, pero ten seguro algo, y es que nunca lo vas a saber si no te das la opor­tu­nidad de inten­tarlo. El prob­lema con la may­oría de artícu­los que lees, vídeos que mira, es que tú con­sumes la infor­ma­ción, pero decides no hacer algo al respecto…así que hazlo difer­ente con este artículo, eje­cuta la infor­ma­ción que aquí tienes.

¿Qué quieres hacer? Tienes 120 segun­dos para empezar hacerlo.


Vía: Emprendiendo Historias

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