EDUCACIÓN

LA EDUCACIÓN DE UN ESCRITOR (POR: MIKEL LÓPEZ-DÁVILA)



Ciertamente no he conocido a un buen escritor que no fuera un ávido o buen lector. Pero la lectura por sí sola no le da a alguien la capacidades mágicas para crear buenas historias. Si bien es posible tropezar con el resultado deseado, el camino es abrupto y por ende el viaje resultará más fácil con un mapa. Por tanto, el simple hecho de recorrer las palabras en las páginas de un libro no nos convertirá automáticamente en un buen escritor.

Entonces ¿Cuál sería el trayecto correcto para lograr ser un buen escritor? ¿Qué debemos leer los escritores y cómo debemos leerlo? 

Una de las respuestas correctas a esta interrogante es la de leer historias de cualquier género en el que deseamos que nuestra obra sea participe. Tolkien, por ejemplo, se inspiró en siglos de romances medievales, y los elfos de fantasía, los enanos, los duendes, entre otros seres mágicos que han sido parte del cosmos que se han relacionado en su obra. Al mismo tiempo, la innovación es un factor trascendental en el aspecto creativo, como ilustran los brillantes vampiros diurnos de Stephenie Meyer.

Cabe mencionar que la selección de rasgos específicos pueden llevar a resultados interesantes, pero la endogamia hasta el punto del fallo genérico siempre corre el riesgo de resultar redundante y trillado con poco interés para un lector con estándares más elevados a lo convencional o cultivado. Frente a esto, concepciones analizadas desde la fisca, la psicología, las humanidades en general, entre otras ciencias factibles pueden repercutir en el balance que existe entre un argumento factico y uno simplón. Esto no significa que la imaginación de mundos idealizados e inexistentes queden relegados de la ficción, de ser así no existirían maravillosas obras de fantasía como las creadas por JK Rowling (sólo por mencionar una) sino que debe existir cierta cordura y coherencia en la creación narrativa misma dependiendo del género en el que se circunscribe, lo cual se fundamenta en la literatura.

Un escritor necesita participar en la vida misma relacionando en su arte escrito su concepto del mundo, como también investigar y documentarse sobre la obra que pretende realizar. Por ejemplo, un escritor amigo mío quería que su personaje usara un revólver en pleno caballo en el clímax de su novela por lo que nos fuimos una tarde al campo donde alquilaban caballos para montar y con un arma de fuego de plástico se subió a su caballo y juntos empezamos a jugar a los vaqueros lo más serios que pudimos. Si planeas incluir armas en tus historias, no tiene que obtener una calificación de armero, pero deberías dedicar algo de tiempo en descubrir cómo funcionan y qué pueden hacer, si deseas incluir en tus historias jinetes puedes montar un caballo y sentir la experiencia y lo que es más importante, como hacerlo correctamente. El resto ya queda en manos de tus capacidades descriptivas y del uso de técnicas y estrategias de escrituras en la que tu voz interna, la musicalidad y las figuras retoricas juegan un papel fundamental.

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